La primera vez que leí a Luis Fernando Veríssimo fue en una edición en español, hecha en Venezuela. En este momento no recuerdo ni al traductor, ni la editorial, pero lo importante en verdad fue la maravilla que significó para mí aquel humor cortante y a la vez inteligentísimo del autor brasileño.

Luis Fernando Veríssimo en una Expo del Parque de la Ciudad. Brasilia, 2007.
Jamás pensé, no obstante, que alguna vez lo vería en persona, ni mucho menos imaginé que aquel hombre fuera un exímio ejecutante del saxofón, el instrumento musical que más disfruto.
Fue en una de las tantas ferias gaúchas que realizan en el Parque de la Ciudad de Brasilia -Veríssimo es gaúcho- que tuve la oportunidad de verlo y escucharlo interpretando el saxo.
A pesar de la alegría y satisfacción que experimenté, no salté, ni grité, ni deje exteriozar emoción alguna. Yo soy así, duro.
Sin embargo, le tomé una foto. No será la mejor foto que le hayan hecho, pero creo que vale por la documentación del momento.
Fue Angria cara amiga, acá en mi mano un ejemplar.
Informo, para quien le interese, que la editorial española Ézaro Ediciones, acaba de editar 3 libros de Luis Fernando Verissimo traducidos al castellano por José María Villalvilla: Sexo en la Cabeza, Las mentiras que los hombres cuentan y Borges y los Orangutanes eternos que se pueden conseguir en cualquier librería.
Un saludo.
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Hombre que es hombre no anda echándole fotos a los escritores.
Feliz 2009.
A ver, a ver… primero: me encantó el retrato del escritor-músico. Como dice Nelson, tal vez no sea la mejor foto pero tampoco tendría por qué serlo. El hecho de haber registrado la otra faceta de Verissimo “en acción” ya me vale. Segundo: ciertamente fue Sergio Jablón quien tradujo la “Falsísima antología”. Sin embargo, no estoy segura de que haya sido publicada por Fundarte. Tengo la impresión (surge la duda) de que el libro fue publicado por Angria, en los tempranos noventa. Bene bambino… resto per qui.
Fundarte fue la editorial que publicó los texto de Verissimo, traducido por Sergio Jablón, y que se llamó Falsísima antología de Veríssimo. Tenía un ejemplar que perdí en alguna mudanza.