Hay nuevos espacios habitables. La ciudad llena de bordes sus noches, de sombras que limitan la luz artificial. Entre las calles de los suburbios desanda el silencio gris y cada canto es una fiera al acecho.
También es cierto que al vivir en Brasil es difícil escapar del carnaval…
Alguien puede decirme por qué no ando en carnaval? Por qué prefiero mirar la luz de la tarde que se cuela por las cortinas y dibuja espectros arcaicos en las paredes? Alguien, que sepa de folías y debacles, puede explicarme por qué esta fascinación por la luz, o más bien por las sombras?
Hay días de pesadilla que no acaban nunca, días demasiado largos, cansones, días en que no se duerme y entonces uno sale a procurar monstruos en la noche.
“Tras el espejo me observo, loco y triste, sentado sobre la alfombra escribiendo poesía.
Obtusa imagen de la nostalgia que no sirve para remendar la piel que se me cae. Indago en la lepra, introduzco el dedo en la llaga y escucho el quejido de Dios.