
Esta fotografía es especial. Fue tomada en la sede del Proyecto Tamar, en la ciudad de Bahia, durante abril de 2006.
De nuevo se aprecia la complicidad de la niña con la cámara y con el fotógrafo, impulsada por la libre curiosidad infantil.
En realidad fotografiar niños es sencillo, siempre y cuando se les permite ser lo que son; es decir, siempre que no se les intente imponer un modelo, una forma, un esquema que los haga sentir fuera de su realidad o de su contexto.