Ayer deambulé por la feria artesanal del centro comercial Gilberto Salomão, ubicado en el sector Lago Sur del Plano Piloto de Brasilia. Es una feria internacional. Muestra de productos artesanales de distintos países se dan cita en la planta baja del Salomão, aunque la predominancia es árabe-africana. Mucho color, muchas luces, brillos, naranjas, ocres, azules, amarillos y rojos. Muchos rostros. Infinidad de filigranas y detalles. Gestos inolvidables.

Las personas que asisten se concentran en la enorme variedad de opciones que ofrece la feria. Marruecos, India, Egipto, Etiopia, comparten espacio con regiones brasileñas no tan disímiles en conciencia, contenido y color.

Mi cámara casi enloquece con tanta oportunidad, con tanto juego de imágenes, donde lo importante no son nisiquiera las personas que transitan por la feria, sino aquello que las enmarca: las telas, sus colores, sus filigranas, los objetos curiosos, artesanales, únicos, diversos, multiculturales. Cualquier transeúnte, cualquier visitante, incluso el más avesado comprador, queda desmitificado y se diluye ante tanta diversidad y magia artesanal.

Esta es, creo, la segunda edición de esta feria en los espacios del Gilberto Salomão. He visto otras pequeñas muestras en dos centros comerciales más, pero ninguna con la dimensión de diversidad y de colorido que esta. Ninguna otra tan variada y abrumadora.

No hay, definitivamente, personaje que resista su encanto. No existe individuo capaz de conservar su espacio dentro de este mar de filigrana y color.

Brindo aquí, entonces, retazos de una feria y de sus gestos inolvidables.
A-LU-CI-NAN-TE.
Vaya. Abrumador colorido, enhorabuena por las capturas!