Mi relación con los íconos cristianos no es muy fecunda, en especial con el símbolo de la cruz. Creo que el referente de dolor, iniquidad, violencia y abuso de poder que tiene este emblema pesa tanto como los materiales de que generalmente se construye.
La cruz ha sido emblema de las mayores y más absurdas matanzas que impulsó el Papado: la de los Siglos XI y XIII, que acabó con buena parte de la cultura selyúcida y sarracena, y la de los Siglos XV y XVI, que practicamente exterminó la cultura autóctona del continente americano. La verdad es que a lo largo de la historia la cruz se ha constituido en la representación de las mayores desfachateces cometidas por la humanidad contra sí misma.
Por ello tal vez este afán por ver este imagen con otros atributos, por intentar captarla en otras referencias, en situaciones distintas a las comunes para su simbología, con una encarnación menos vinculada con la idea de sacrificio.

Una presencia menos dura, menos icónica, menos trágica, si se quiere. Un juego con la desfachatez del que pasa sin preocupaciones por el pecado cometido ni por el que se va a cometer, observado a través de la cruz. Un atributo de efigie sin dolor, en último caso.

La cruz como puerta, ventana, espacio de celada para el voyeur. O como telón semiabierto hacia las escenas que desmienten su encarnación dolorosa.

Un espectáculo de muchos o pocos asistentes, pero en todo caso de espectadores desprevenidos, que poco se importan con el suplicio cristiano, o que lo posponen tras la maravilla que supone el ejercicio de un nuevo descubrimiento.

En fin, la cruz presentada al margen o lejos del tema de la crucificción. Despojada de la pesadez que implica su categorización como ícono del sacrificio humano y divino.

Una cara de la cruz distinta a aquella que la constituyó en el emblea de mayor difusión representativa y simbólica de occidente.

Muy muy interesante este trabajo. Me gusta y mucho.
Saludos amigo Nelson.
Muy buena serie Nelson. Coherencia visual y temática con riqueza semántica.
Gordo… me encanta como quedó el conjunto. Separadas nos pasan la idea de una curiosidad. En conjunto nos dan a entender una insistencia. La cuarta foto es una nota (¿el fotógrafo fotografiado?, ¿el voyeur vigilado?).
Te quiero,
Achi.
Gostei!! Vc foi muito cara de pau. haha!