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En cuanto eso, un café…

Muchos fotógrafos conocen las reflexiones de Susan Sontag sobre la fotografía (no?). Muchos saben que Sontag exhibe una certidumbre devastadora en sus análisis sobre el hecho fotográfico. Muchos saben que Sontag no tiene un pelo de moralista ni de cientificista. Saben que Sontag, como los fotógrafos, no necesita de actitudes irónicas, ni de imposturas, ni mucho menos de distancias intelectuales.

Sin embargo, como ella dice: “Algunos fotógrafos se hacen cientificistas, otros, moralistas. Aquellos hacen un inventario del mundo, estos se concentran en personas con serios problemas”. Algunos asumen la proximidad, otros la distancia propia de lo surreal…

cafeIII

Pues sí, esta noche estoy plagado de Sontag, la leo con ávido detenimiento y profunda cautela, y en cuanto eso, degusto un café blend, en un local recién inaugurado cerca de mi casa.

La noche y la lectura prometen. Mi esposa, sentada frente a mí, bebe un preparado de té a la manera italiana y promete. Las ideas prometen. La gente que llega y sale de aquella cafetería promete. La fotografía, como siempre, promete. Y yo no aguanto y sucumbo ante todas estas promesas.

cafeIV

La idea era leer fuera de casa, en un ambiente agradable. Ser objetivos con las palabras y las ideas. Cautelosos y objetivos. Pero el ambiente y las devastadoras certezas de Sontag me doblegan, me inundan. Entonces opto por sacar mi cámara y comenzar a fotografiar.

cafeI

Intento ser espléndido, generoso con lo que me rodea. No quiero hacer un inventario de las cosas, ni de las personas, ni del tiempo. No puedo, ni debo, ser objetivo. No es un trabajo donde el placer guarda distancia. Quiero disfrutar la aceptación de las promesas, sin agredir, sin interrumpir, sin molestar. La fotografía tiene un lado emocional complejo y a veces difuso.

cafeII

Esta noche no quiero hacer un inventario, ni concentrarme en serios problemas. Esta noche no quiero la bofetada de una realidad, sino el abrazo de lo posible… tal vez un riesgo, una aventura en imágenes. Y en cuanto eso, un café y una lectura inimaginable.

cafeV

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This entry was published on 15 junio 2009 at 12:17 am. It’s filed under Color Digital and tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

2 pensamientos en “En cuanto eso, un café…

  1. Interesantes reflexiones. Interesante Sontag, por supuesto.
    Siempre he dicho (y mantengo) que debemos convertirnos en “antropólogos” curiosos, observar, observar y observar. Sólo así nos saltaremos lo anecdótico de la imagen y llegaremos a la esencia del momento, a la emoción, a las sensaciones. Si llegamos a ellas podremos transmitirlas. Solo así.

    Un abrazo amigo Nelson.

  2. Me gusta, me gusta… esa mezcla de práctica generosa, ideas desmenuzadas y distancia de lo teórico. Cualquier escena, por simple que parezca, puede reconfigurarse esplendorosa para la fotografía. Si no resulta, se intenta de nuevo. Como decía… me gusta.

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