
Vista del contraste entre los viejos y nuevos edificios en el Boulevard San Ignacio de Loyola en Chacao
Recuerdo al pueblo de Chacao con la voluntad de los años en que visitaba sus tascas y restaurantes con los compañeros de universidad -y sí, voy a llamarlo pueblo, porque aún hoy conserva mucho de su aire común y humilde, allí, dentro, entre sus callejuelas y recovecos, al pie mismo de sus iglesias y de sus pequeños comercios, pese a la voracidad de los omnipotentes señores de los malls y a las deformaciones sociales que la barbarie política ha causado a esta tierra de pequeños cafeteros, comerciantes y devotos-.
De aquellos años rescato la visión de la segunda parroquia más devota de Caracas, después de La Candelaria, y su popularidad siempre generosa y abierta al trato fácil. Rescato también sus espacios arquitectónicos, en su lucha por no sucumbir a la vorágine del hierro y el cristal de los rascacielos, y su abertura a la rápida recepción de cuanto imigrante pisara el suelo caraqueño.
Hoy, después de muchos años decidí dar una vuelta por Chacao junto con mi esposa, Francismar – salva.palabra en technicolor -, sólo para reencontrarme con sus espacios y tomar algunas fotos. De esta visita creo que surgieron algunas interesantes ideas. Veremos. Por ahora dejo las fotografías que tomé en esta Chacao que aún percibo devota, humilde y pueblerina, aún en lo que se refiere a asuntos tan costosos al país como el político.







buen blanco y negro…
la foto que te parecía bizarra en mi post es de:
http://es.wikipedia.org/wiki/Alberto_Garc%C3%ADa-Alix
un saludo y te sigo la pista