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Artículos y fotografías de Nelson González Leal

Artículos

La imagen instantánea

12minerosLa fotografía de registro no es ni debe ser un instrumento para la interpretación. Quien ose tomarla como tal estará siempre levantando falso testimonio.

Quién puede garantizar que la instantánea de un hombre que viste overol y asegura un martillo, revela a un trabajador consecuente y eficaz?

Por ejemplo, el mundo de la burocracia es el mayor enemigo y al mismo tiempo el mejor barómetro para la fotografía de registro. Y dentro de éste, el de la burocracia diplomática resulta especialmente característico.

Millares de fotografías de burócratas sentados a la mesa de negociaciones internacionales acompañan leyendas como ”Acuerdo de cooperación garantiza la paz en medio oriente”. Las figuras sonrientes, de aspecto siempre satisfecho y seguro, que aparecen en esas imágenes, harían creer que el asunto fue solucionado, o por lo menos buscarían trasmitir la esperanza de que lo será.

Y si el observador no se limita a recibir la imagen como lo que es, puede incluso interpretar que aquellas sonrisas derivan de la satisfacción por el deber cumplido, del placer generado por el fin de arduas horas de trabajo, de dedicación a la tarea de elaborar un documento capaz de conjurar en unas cuantas páginas una realidad que lo supera en siglos y una naturaleza que lo burlará siempre.

La imagen instantánea no cuenta una historia, no tiene pasado ni futuro. Ella revela sólo lo que registra: un hombre de overol con un martillo en la mano, dos burócratas sentados a una mesa, que firman un papel y sonrien.

No puede negársele al observador el derecho a interpretar, ni la esperanza de que su interpretación sea cierta, pero si debe advertírsele que el resultado de ésta es de su exclusiva responsabilidad, pues ni la fotografía ni el fotógrafo que la tomó guardan relación o compromiso con lo que el observador interpreta.

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El fotógrafo y la foto bonita

antique_19th_century_camerasDesde mis tiempos de estudiante de comunicación social he mantenido el criterio de que el verdadero periodista es aquel que no sólo vive para y del periodismo en el sentido objetual, sino aquel que, desde el punto de vista ético, filosófico y hasta social, está convencido -y lo practica- de que su misión es “desentrañar el significado exacto de todo cambio operado en la realidad” desde la única objetividad posible al ser humano, la de la “subjetividad bien intencionada”, entendida esta buena intención como la práctica del periodismo como un servicio social.

Este convencimiento, la sustentación de este criterio, me vienen de la experiencia leída y vivida por dos grandes hombres de la literatura, el periodismo y la vida, John Dos Passos (“desentrañar el significado exacto…”) y Alfredo Bryce Echenique (“subjetividad bien intencionada”).

Con el tema de la fotografía me sucede algo parecido, algo que traspolo a lo cotidiano desde el ejercicio o la bien demandada acción democratizadora de la sociedad. Me explico: respeto profundamente el derecho del ser humano a aprender todo lo que desee y defiendo especialmente la igualdad de oportunidades, creo en la democratización como principio pleno de la libertad, pero todo esto debe ser bien entendido y correctamente practicado.

Si por democratización entendemos la apertura indiscriminada y ausente de controles de calidad, basada en la respuesta automática a la exigencia de respeto a los derechos, sin la necesaria contraparte del compromiso al cumplimiento de los deberes, entonces tendremos, en la vida como en la fotografía, aquella debacle de la dignidad humana que inicio la Kodak en 1888 al pregonar e instaurar el criterio del facilismo sobre el del esfuerzo del aprendizaje. Recordemos el eslogan que empleó la Kodak para atraer la atención de los potenciales compradores sobre su primera cámara compacta: “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”.

En esto de la fotografía y de quién debe llamarse o ser llamado de fotógrafo, yo igualmente me aparto de lo objetual para aproximarme a lo ético-filosófico, o tal vez, a la idea de la fotografía como arte, desde el punto de vista modernista que ya nos develó Susang Sontag en su excelente libro Sobre fotografía y al igual que Doss Passos clamo porque el fotógrafo, aquel que quiera ser considerado como tal, huya del analfabetismo funcional kodakiano y de la superflua condición de reforzar ideas aceptadas sobre lo bello.

No sé bien a quién llamar fotógrafo con toda propiedad, pero sí sé a quien no llamaré nunca así: a aquel cuyo único objetivo, preocupación y ocupación al tomar una cámara fotográfica es la de cumplir la absurda y vacía intención de reproducir lo bello, de lograr una foto bonita. Como lo dijo ya Simón Rodríguez al referirse a la libertad mal entendida – y uso esta frase asimilada a la fotografía-, “en la producción superflua está toda su desgracia”.

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Cómo aumentar las visitas a tu blog? (O de cómo contribuir a la perpetuación de la ignorancia y la pérdida de la gratuidad).

visitasjpgSi hay una cosa que la dinámica de relacionamiento virtual no tiene es sentido de gratuidad. Casi nadie se relaciona através de los mecanismos virtuales sin esperar nada a cambio. Nadie saluda a un blog desde otro blog, sino para que el blog saludado le retorne el gesto, que se contabiliza en visitas marcadas, en ranking, en posibilidades de multiplicar los accesos.

Basta dar una pequeña vuelta por la internet para toparse con la innumerable cantidad de sitios que ofrecen consejos para aumentar las visitas a los blogs, para incrementar el número de accesos, que es la mayor preocupación del universo bloguero actual -mayor que la de mantener un alto nivel de calidad en los contenidos.

Uno de estos consejos pregona que todo aquel que quiera hacer popular su blog debe dejar siempre un comentario en cada blog que visita. Así no solamente podrá contar con la “respuesta agradecida” del blog visitado, sino que tendrá la posibilidad de cosechar frutos entre aquellos asiduos seguidores del blog donde se hizo el comentario.

Lo que no enfatiza este pregón es cómo o con qué nivel de sustancia o de calidad debe hacerse el comentario. Y así vemos, por ejemplo, en la mayoría de los blogs sobre imágenes -especialmente de fotografía- y los distintos sitios de relacionamiento virtual que emplean el mecanismo de colocación de imágenes como gancho -tal Flickr- una proliferación de comentarios vacíos de cualquier calidad crítica, de cualquier soporte analítico, de cualquier provecho que vaya más allá de intentar insuflar el ego, de dorar la píldora, para conseguir la reciprocidad y así sumar un dígito más en el ranking bloguero y en la rueda del fatuo egotismo.

Son comunes y abundantes los comentarios tipo “wow, imagen maravillosa”, “que foto tan linda, bonitos colores”, “tienes unas fotos maravillosas, felicitaciones. Visita mi blog, tengo algunas fotos que pueden gustarte”, “bello y simple”, etc.

Simples, simplones, más bien. Expresiones vacías, sin contenido didáctico, sin el menor esfuerzo por aportar algún elemento que pueda servir para detenerse y reflexionar sobre aquello que se muestra y sobre lo que se recibió el comentario. Y es que ni el objetivo ni el objeto son esos.

Esto se parece demasiado a aquel gancho comercial que empleó la Kodak para atraer la atención de los potenciales compradores sobre su primera cámara compacta: “Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”. Tal debacle del intelecto y de la dignidad humana comenzó en 1888.

Con aquella cámara mágica en las manos nadie precisaba pensar, nadie debía “molestarse en aprender”. Aquella máquina aseguraba la belleza visual con un mínimo de esfuerzo. Aquella máquina pregonaba, con absoluta desfachatez, uno de los mayores paradigmas del mundo moderno: la ignorancia no es una tara, no constituye problema, mucho menos si usted asume, por comodidad, que quiere ser ignorante y perpetuarse sin esfuerzo.

El objetivo del mundo moderno es ese, perpetuar la ignorancia. Vemos como, por ejemplo, al percibir que las sociedades democráticas germinaban en posibilidades de expandir el conocimiento y desarrollar la consciencia crítica, la modernidad -através de sus mejores mecanismos mercantilistas- articuló instrumentos para perpetuar la ignorancia e intentar mantener así el estatus quo pre-democrático dentro del propio marco de la sociedad democrática.

El aprendizaje automático, o mejor, el automatismo sin aprendizaje ni comprensión de procesos, es uno de los más efectivos mecanismos de perpetuación de la ignorancia, es aquel que inaugura la gran era del analfabetismo funcional de la modernidad.

Este analfabetismo funcional es la marca más visible de los espacios de relacionamiento virtual. Ningún grupo de análisis, o de crítica analítica, ha sobrevivido en Flickr. Abundan los grupos para intercambio de fotografías y de egos. Abundan los “sabios del tuerto empirismo”, fuertes, decididos, habladores, devastadores, aleccionadores, venidos de un universo de prácticas mecánicas, que sólo son capaces de ver aquello que se ubica entre su nariz y su único ojo activo. Y abundan los “pobres de espíritu”, siempre necesitados, ratones de talleres y de grupos, inscritos en cuanto “espacio virtual para acariciarse mutuamente” existe. Es un reino de ciegos, donde algunos tuertos plantan reinados, cortes y consortes.

Pocos son los blogs con contenidos serios, de búsqueda y aporte sustancialmente sólido, de análisis crítico, de diatriba filosófica o teórica, de dialéctica constructiva, de ejercicio de una práctica sustentada en un aprendizaje completo e integral, de intercambio de valores educacionales, didácticos, de creatividad positiva.

Son pocos en el casi infinito universo de la internet. Y aquellos pocos que existen dentro de esta línea no son precisamente los más visitados, ni leídos. Cualquiera de estos blogs son de un alcance ínfimo comparados con aquellos que se dedican a seguir los chismes de la farándula internacional -como los de Yahoo, por ejemplo- o con esos otros que ofrecen una sorprendente gama de soluciones casi automáticas a los problemas de todo el mundo (“Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto”).

No hay nada gratis en la actualidad. No hay quien visite un blog sin haber sido invitado de alguna forma. Quien se lanza a la aventura de mantener un blog debe saber que sólo será una aventura divertida en tanto menos seriedad, menos profundidad, le otorgue a su contenido. Si por el contrario decide mantener un espacio de fuerte contenido analítico o crítico, debe saber que lejos de divertirse, deberá pasar horas y horas visitando otros blogs para captar intereses. Horas y horas que apenas le rendirán algunos minutos de respuestas medianamente significativas, segundos de intercambio sustancial y muchas horas de basura y desperdicio.

La mayor cantidad de cosas que recibe, en realidad, serán visitas curiosas y despreocupadas, que pasarán por allí para dejar su tarjeta de presentación: “Gran detalle. Muy interesante. Un saludo, amigo. Visita mi blog”.

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Fotografía y política

volantinesc2Resulta terrible que a la vida del ser humano se le esté inundando de política, mientras se le resta poesía y contenidos filosóficos. La retórica del poder es en la actualidad más violenta que nunca y las acciones de aquellos tenidos como poderosos, por su capacidad de indicar el rumbo de la economía y la política mundial, son hoy más arbitrarias que en cualquier momento anterior.

El poder ha tomado cuenta del ejercicio político para vaciarlo de sustancia. Lo que interesa ahora no es el trabajo para el rescate y mantenimiento de los valores humanos que pueden sustentar la naturaleza social de un pueblo, su cultura. Lo que define la praxis política es la búsqueda de proyección y de solidez de los mecanismos del poder en el escenario social. Mientras más fuerte sea la imagen del ejercicio político, más poderoso serán aquellos que lo practiquen, y lo peor es que adquirirán mayor inmunidad moral y ética, no porque sean dechados de estos dos valores, sino porque el miedo al poder que ejercen les granjea un respeto sumiso y cómplice.

Esta deformación de los valores humanos, sociales y ciudadanos, ha puesto al mundo contra la pared. Ha endurecido el pensamiento social y humano. Ha hecho que se reduzcan aún más los espacios para el acercamiento, el contacto y el disfrute con elementos propios de la espiritualidad. Los discursos sociales, económicos y políticos, en el fondo, sean de cualquier matiz ideológico, están llenos hoy de un pragmatismo calificado de necesario para el rescate de las voluntades de cambio.

Hay visos de un proceso de rescate del humanismo, de una lucha por la revalorización del sentido progresista de la vida, de un esfuerzo por el resurgimiento de modelos políticos relacionados al trabajo de erradicación del elitismo de clase?

Sí,  la repuesta debe ser positiva.Y aún pudiera decirse que existen más que visos; que el mundo experimenta acciones concretas en este sentido. No obstante, estas acciones no dejan de estar fuera del uso de una práxis política comprometida con la búsqueda del poder. Y existe también la presión y las acciones concretas y sutiles de quienes se oponen a este resurgimiento, a este nuevo camino. Acciones enchidas de modos violentos, de retórica descalificativa y amenazante, de contenidos vacíos de filosofía.

Si bien los modos populares no tienen porque ser agresivos, rústicos, exentos de razonamiento lógico y de profundidad conceptual y sí llenos de pasión social, vigor humanista y fuerza moral y ética, los modos elitistas se exponene a recibir como respuesta aquello que cosechan con su retórica y sus acciones excluyentes, violentas, ultrajantes, que tampoco tienen porqué ser.

En este sentido la poesía, el arte, la diatriba filosófica, la imagen y la fotografía, llenas de arte, filosofía, ética, moral social, política, reflexiones humanas, son espacios necesarios para contribuir al rescate de la humanidad del Ser, de su condición social, de sus valores ciudadanos. La fotografía no puede dejarse plagar por el vacío de sentido que inunda la cotidianidad hoy, por la presencia del ego que articula razones para hacerse con el poder, por la violencia de los discursos excluyentes, por la tendencia elitista hacia los espacios cerrados, exclusivos, grupales, de acceso reducido.

La fotografía debe volver al pueblo, debe re-constituirse en un modo -y en un modelo- de expresión abierto, amplio, popular, interactivo. Pero no de un grupo hacia la mayoría, tampoco de la mayoría hacia la minoría, pues no se trata de encajonar los modos de expresión en simples renglones determinativos. No se trata de hacer de la fotografía una fruta de mercado en remate de última hora; tampoco es eso. Se trata de establecer el contacto del pueblo, del ser humano que, con cámara y sin ella, tomando fotos o no, tiene el derecho a fundirse con la expresión fotográfica, hacerla suya, modificarla incluso, si así lo desea. Al fin y al cabo los elementos presentes en cualquier fotografía, sean objetivos o subjetivos, le pertenecen, vienen de su propio ámbito.

Creo que a la retórica y a la praxis política de hoy le hace falta este elemento reflexivo e interactuante. Adolece de ausencia de realidad, aunque grite y se regozije enarbolando unos hechos de los cuáles supuestamente se nutre. Estos hechos no son de la política, no le pertenecen. Son de ese ámbito que puede terminar por condenarla si continúa nutriendo la ausencia de arte, la ausencia de humanidad, para trabajar por la consecución del poder para el poder mismo.

Creo que debería ser un requisito que todos nuestros políticos fueran fotógrafos, antes de ser políticos, obviamente. Deberían ser un requisito que, por lo menos, supieran apreciar los valores del arte y que fueran capaces de aprehender y comprender la dimensión abiertamente expresiva y comunicacional de la fotografía y del profundo contenido poético, filosófico y social que hay en ella (a pesar, incluso, de algunos cuantos fotógrafos).

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Eso que llaman amor

ondemoraoamor2jpgEl amor es una metáfora de la necesidad. Es una formulación poética que creemos válida para realizar lo cotidiano, pero en la medida en que el tiempo nos vence y desgasta la insistencia en encontrarlo, comenzamos a vislumbrar el alcance de su verdadera condición: es sólo una palabra para referir de manera menos cruda ese impulso irresistible y tan humano por lo gregario. Esa palabra sirve para la conjura del vacío emocional y del aislamiento del deseo. Es la máscara ideal para el miedo a la muerte, al dolor, a la inercia, a la desventura, y además su mayor y perfecto descargo. De niños incluso lo empleamos con este propósito, aún sin saberlo.Cualquiera podría entender —y muchos lo han hecho así— que el amor es una fórmula para el domeño del instinto básico. O, si quisiéramos andarnos por el psicoanálisis, una compleja trampa para el ello. Pero, en realidad, viene bien a la manifestación de las motivaciones afectivas primarias, porque las camufla con un traje confeccionado con los hilos del juicio, la paciencia y el beneplácito. Pero este traje debilita sus costuras con el uso prolongado y se rasga. Debajo queda, entonces, la consecuencia de tanto disimulo, de tanto abuso metafórico: la demanda básica, primaria, de compañía, de atención, de placer. Y, las más de las veces, cierto desencanto al descubrirlo (eso que llaman despecho).   Al desencanto hay que combatirlo de inmediato, porque la demora instaura la duda sobre la virtud y buen sentido del camuflaje, y entonces se resiente el ciclo. Y si se quiebra la rueda debemos irnos a pie, es decir, tornarnos primarios —primates. Por ello hay que adosarle poesía también, hacerlo canción, lamento musical nocturno, ronda que no es buena, que hace daño, que da pena, y se acaba por llorar.Pero es preferible, más humano y gregario, el llanto a la furia o la desesperanza, el quiebre de una botella y el consuelo de la meretriz, el desvarío alcohólico y la pérdida de la conciencia —para seguir psicoanalíticos: el enredo del yo entre el ello y el superyó y la vida dando vueltas—, que oscilar el cuerpo desde un árbol, tensado por una cuerda, o descargar un tiro de carabina sobre el pecho de lo amado; en cuyos casos la metáfora quedaría en evidencia y con ello nuestra estafa.Porque el amor es siempre un timo al placer, que es nuestro verdadero combustible. ¿O qué nos impulsa a juntarnos sino el placer de estar acompañados para ser bien atendidos y vivir a buen resguardo? ¿O qué a la disgregación sino el goce de nuestro albedrío y del silencio? Es decir, la simple satisfacción de lo que nos complace, que no necesariamente de lo que nos completa. Por ello inventamos la metáfora del amor como una ecuación poética para otorgar respuesta a la incógnita de nuestros instintos, al miedo por nuestra naturaleza animal. Y dijimos: el amor es un sentimiento de afecto hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. Pero ya ven, la reciprocidad se procura, no se da por hecho, ni se otorga por nada. No, existe un trámite, una negociación, una previa exigencia: compléta-me, alégra-me, energíza-me, créa-me. Es decir, cubre mis necesidades que en tanto yo cubriré las tuyas. Es por eso que cuando las costuras empiezan a asomar, algunos optan por el parche o el remedo: un hijo. Otros, más precavidos, zurcen antes.Este zurcido obedece a la satisfacción de una necesidad que en muchos casos es expresada de viva voz y suena horrible, porque parece atender de manera exclusiva al propio interés —y que podríamos clasificar psicoanalíticamente también como una pulsión inconsciente del ello—: quiero realizarme como madre, o como padre, según sea el género. Y no se contempla la realidad por venir del crío, ni el desenfadado y desgarrador mundo que lo aguarda para enseñarle cómo crecer, cómo ir ideando timos. A lo sumo algunos piensan en otorgarle todo el amor de padres, otra metáfora, y en velar por su educación y buen crecimiento, un nuevo desfalco. En este caso lo responsable es analizar si se cuenta con la garantía de que “el que traemos” no reclame luego la acarreada (¡qué de problemas ahorraríamos al mundo si lo hiciéramos!, ¿no es cierto?).Pues bien, lo dicho, el amor no es más que una figura de la necesidad y un timo al deseo, un remedo al descalabro del instinto de supervivencia, un símbolo necesario para devorarnos o enloquecer al amparo de una sonrisa.

 

 

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La lección de Israel

oracion10x1575Israel le está dando una lección al mundo. El Estado israelita brinda una aula magistral de soberbia, de omnipotencia, de barbarie, de insensibilidad, de desfachatez absoluta. Ante un mundo acobardado por el poderío militar y económico del sionismo y sus asociados, se planta el monstruo de la sinrazón. Y se planta sin dificultad, abiertamente, como un pistolero del viejo oeste que luce un par del Colts 45 e insulta a gritos a todo el pueblo, mientras el Sheriff tiembla de miedo en el bar de la esquina.

Israel es hoy el guapo del barrio, el capo del narcotráfico que domina el territorio y al que nadie le discute, so pena de terminar con la boca llena de moscas y completamente desnudo sobre un montón de basura. El resto del mundo es el barrio temeroso, lleno de miedos distintos, de conjugaciones con la envidia, la indolencia, el avarismo, la falta de humanidad, y el siempre perverso cuidado de los intereses particulares.

Bajo la máscara de la prudencia, del análisis político cuidadoso, de la negociación diplomática, el resto del mundo permite que Israel extermine al pueblo palestino, comenzando por las escuelas, los hospitales, los centros de acopio de alimentos, los refugios, los niños, las mujeres, los ancianos, los civiles, la cruz roja, la ONU y hasta la prensa internacional que intenta registrar la lección de Israel para mostrarla al mundo.

Y es que Israel no necesita de la prensa internacional, porque el pueblo elegido es autosuficiente. Ellos son la prensa, así como son el sistema financiero y los dueños de la ONU. Por eso se dan el lujo de bombardear las instalaciones de las Naciones Unidas en Gaza; al fin y al cabo saben que se están pagando y dando el vuelto.

Israel es el Estado más global del mundo, el más violento y el menos diplomático. Cómo se puede mantener relaciones diplomáticas con alguien que no reconoce la diplomacia, que la irrespeta? Cómo intentar negociar con alguien que desconoce términos, convenios, dictámenes, leyes, acuerdos y resoluciones? Israel no negocia. Ningún animal que olfatea el miedo se detiene ante sus víctimas. Y es que la víctima de Israel no es sólo el pueblo palestino, no es Hamas. La víctima de Israel en este conflicto es el mundo civilizado, es el orden político internacional, es el sistema mundial de concertaciones y diálogos.

Israel acaba de demostrar la inoperancia de la ONU, la absoluta irrelevancia de su consejo de seguridad. Israel acaba de establecer la verdad: la ONU le sabe a mierda, porque es excrecencia producida por los señores de la guerra, y nadie mejor preparado para hacer y deshacer la guerra que la tribu de Judea.

Es triste que hasta ahora sólo dos países suramericanos hayan tenido el suficiente nivel moral, la suficiente calidad humana y la necesaria valentía para romper relaciones diplomáticas con Israel, para no continuar convalidando, bajo la pobre excusa de la prudencia política y la vil razón del resguardo de los intereses de Estado, el asesinato en masa, la masacre de inocentes, la hedionda razón judía.

Este episodio entre Israel y Palestina revela la caducidad del sistema político que hoy gobierna el mundo, la flaqueza de su diplomacia, la enorme mentira que significan sus instituciones internacionales. Sucede hoy con la ONU, así como sucedió con la OEA durante el conflicto separatista en Bolivia.

No habrá oración que salve al pueblo palestino del insano odio israelita, como no habrá historiador que salve al mundo de su dolor moral cuando todo esto termine.

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La fotografía: ni tan real como lo real

A. Schneider comentando una de sus fotografias (Brasilia, 06 diciembre 2008)

A. Schneider comentando una de sus fotografías (Brasilia, 06 diciembre 2008)

La fotografía nunca podrá ser más real que la realidad. La imagen tratada desde la composición artística, en la búsqueda de reinterpretaciones ficcionales o de redimensiones publicitarias, no crea ni realidades distintas, ni superiores, ni mucho menos paralelas. En verdad, toda imagen producida no es más que una máscara –para bien o para mal- de lo real, en tanto los fundamentos de su producción devienen siempre de referentes concretos, aunque éstos puedan ser subjetivizados durante el proceso productivo y aún en el resultado.

De Anderson Schneider, fotógrafo brasileño que trabaja en la línea del reporterismo gráfico y el documentalismo, escuché la frase “ninguna imagen puede ser más real que el rey”. Y es cierto, ninguna imagen puede ser más real que el material al cual refiere, que el lugar de donde viene, que su objeto o sujeto nutriente.

La fotografía es simplemente análoga a la realidad que muestra –que retrata, porque toda fotografía es retrato- y se convierte en realidad en sí misma en tanto objeto concreto producido. Ella es un objeto, de referencia, informativo, artístico, de culto, de diversión, de memoria, etc. Y en este sentido poco importa la realidad que ha captado.

Producida con intención artística, publicitaria o como documento, al final toda fotografía es un producto, y un producto derivado. Su alcance emocional dependerá de la naturaleza de los referentes que muestra y de cuánta proximidad guarde con lo esencial de estos referentes.

Frente a la realidad que se capta, o se retrata, los fotógrafos actúan de diversas maneras. El publicitario, el de modas, el social, generalmente enfrentan la realidad que fotografían libres de cualquier prurito y prejuicio, porque no les toca sino vender un producto, y en este sentido no importa qué tipo de dimensiones humanas encierre la imagen que deben realizar, sino el mensaje que deben construir a favor de la historia que creará la imagen.

El reportero, el documentalista, el fotógrafo que enfrenta la realidad cruda con su cámara, sin artificios de por medio, por lo general es más susceptible al prurito y al prejuicio, al fin y al cabo le tocará emprender un “ataque”, mediante el cual deberá “robar” elementos de la realidad para convertirlos en producto; en un producto siempre extraño, porque su destino es igualmente un mercado, aunque no necesariamente comercial.

Una diferencia a veces presente entre estos dos tipos de fotógrafos es que el publicitario, o aquel que construye la imagen con artificios para un fin vendible comercialmente, está obligado a tomar en cuenta siempre al espectador externo. Con el documentalista no sucede así, necesariamente, o mejor, con el fotógrafo documentalista independiente, quien suele ser el primer interesado en lo que fotografía, el primer y más apasionado espectador de lo que observa –y a veces el único.

Esto no es una verdad absoluta. Existen diferentes niveles de compromiso en la fotografía documental e informativa, al igual que diferentes caracteres y pasiones en la fotografía publicitaria, social y de modas. Pero lo que sí es cierto es que las aproximaciones a los contenidos de la realidad que se quieren fotografiar, desde una u otra línea, están claramente divididos y marcados por los elementos de interés que las definen.

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Hoy apenas se bocetea con la luz

imagem_3_59631_c_piaEl Club de fotógrafos del cual formo parte en Brasilia -Fotoclube F/508- se reúne los sábados para evaluar los progresos alcanzados con cada uno de los proyectos que promueve. En la dinámica surgen siempre discusiones sobre el hecho mismo de la fotografía, de hacer fotografía, de fotografiar. Hacer, tomar, producir, son verbos distintos, que remiten a procesos y acciones distintas.

En una de nuestras últimas reuniones el tema del postprocesamiento digital vino a colación, especialmente el empleo del Photoshop como herramienta. Herramienta, medio y fin, son también palabras distintas, en significado y significancia.

Una de las observaciones puntuales fue la del trabajo con el Photoshop como medio en sí mismo, es decir, más allá de su empleo como herramienta para el revelado digital, emulando los procesos de ajustes que se hacían con el laboratorio en la fotografía mecánica-química (mecánica desde la toma, química desde el revelado de lo que se toma, o se capta con una cámara de funcionamiento mecánico).

Como ejemplo se colocaron los trabajos de la Noor Images Photography Agency. La verdad no estoy absolutamente seguro de que los fotógrafos de la Noor empleen Photoshop. Algunas características en los tonos saturados, el alto contraste, la aparente aplicación de filtros digitales, la impresionante nitidez y las texturas casi tridimensionales, hacen pensar que pudiera haber un considerable postproceso digital.

Sin embargo, una medio formato Hasselblad, o Mamiya, o el uso de película Fujichrome T64, o Ilford SFX 200, manipulada con la expertícia de un Francesco Zizola, pueden garantizar tamaña calidad de imagen.

Pero sí, los fotógrafos de Noor parecen usar también el Photoshop, o mejor, el postprocesamiento digital, a gusto, a voluntad. Con verdadero gusto y voluntad, pues los resultados, además de impresionantes, son diferenciados. Qué quiere decir esto? Pues que si usan el postproceso digital, lo hacen como herramienta de ajuste y no como medio de alteración de la imagen captada, ni mucho menos como fin en sí mismo.

Lamentablemente, el avance desmedido del acriticismo cultural en el mundo digital ha hecho que la fotografía se vea perjudicada en su esencia, sin que muchas personas perciban la gravedad del caso –también puede verse como una gravedad relativa, desde el punto de vista de ese paradigma neomoderno que es la idolatría de la novedad, malentendida como desarrollo o avance.

Escribir con la luz ya casí no se hace más. Hoy se escribe la imagen mucho más con el software. Con la luz apenas se bocetea. El fotógrafo postmodernista se conforma con bocetear la imagen en la cámara, pues el trabajo final lo producirá en el computador, software de postproceso mediante. Y entonces el software se convierte en el fin, es decir, hoy el fotógrafo se aplica mucho más en aprender con absoluta propiedad los detalles del sotfware de postproceso, que los de la propia cámara, o los del proceso de captación de la imagen.

Para no hacer más largo el asunto, voy sólo a copiar aquí un caso que generó una fuerte discusión en el I Concurso Fotográfico Internacional Pentax-Quesabesde.com:http://www.concursopentaxquesabesde.com/VerFoto.asp?Foto=1979&Ex%f3ticas/Al

 

Una fotografía intervenida digitalmente, que disparó criterios diferenciados sobre el tan delicado tema de la fotografía compuesta en el postproceso y la fotografía compuesta en la cámara.

En general, la discusión generó consenso en cuanto al establecimiento de diferencia entre el concepto de fotografía y el concepto de imagen, otorgando la calificación de fotografía a la imagen compuesta en la cámara y mejorada con el postprocesamiento digital que emula al laboratorio químico, es decir, nivelación de brillo y contraste, luces y sombras, y tal vez algún ajuste de encuadramiento. Mientras que para la fotografía que sufre retoques más amplios, al punto de considerarse una intervención que modifica o altera el original, queda la calificación de imagen.

Un tema realmente a discutir.

6 comentarios para “Artículos”

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  5. Saludos y encantado de conocerte, gracias por tu paso por mi blog como tu comentario.
    Siempre me gusto los fotógrafos que ilustran y hablan sobre sus trabajos, aportan una dimensión mas y nos acerca un poco mas sus obras, tu tienes la facultad de sacar buenas fotos y al mismo tiempo de hablar, es fantástico y da una visión mas de tu mundo.

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